Por su preferencia por lugares húmedos y la simplicidad de su estructura, los musgos pueden ser considerados los elementos lógicos de transición entre las algas y las plantas vasculares (helechos y similares y plantas con semillas).
La evolución a veces no sigue caminos rectos y progresivos, sino tortuosos y con retrocesos, pero en este caso la intuición es correcta. Las plantas y los musgos comparten muchos rasgos en común con sus antecesores, las algas verdes, como la presencia de clorofila a y b, de almidón y de celulosa. Además, otros rasgos confirman que todas las plantas terrestres proceden del mismo grupo de algas verdes. Todas son embriófitos, lo que significa que en el seno de la planta madre se desarrolla un embrión que dará lugar al futuro vegetal (lo cual es esencial para que sobreviva en un medio hostil para un alga como es el terrestre).
Los embriófitos comprenden diversos grupos. Antes se incluÃa en el mismo grupo a tres linajes de plantas muy antiguos, las hepáticas, los antocerotas y los musgos. Ahora se ha visto que estos grupos son independientes. Las hepáticas, aplanadas y simples, con aspecto de algas, son el grupo más antiguo y más ligado al agua. Del antecesor de las hepáticas surgieron los antocerotas, también con aspecto de alga y con estructuras productoras de esporas en forma de cuerno. De la misma rama que los antocerotas surgieron los briófitos, que incluyen a los musgos, con estructuras más diferenciadas, aparentemente similares a tallos y hojas. De la rama de los briófitos, a través de varias ramificaciones sucesivas, se originaron el resto de embriófitos: los psilófitos, las colas de caballo y otros grupos, los helechos y las plantas con semilla. Asà procede la evolución, a través de ramificaciones incesantes en el seno de los diferentes grupos.
El principal y definitivo carácter que separa a hepáticas, antocerotas y musgos del resto de plantas terrestres es que ninguno de los primeros ha desarrollado tubos conductores que transporten el agua del suelo hasta todas las partes de la planta. Por ello han quedado confinados habitualmente a lugares húmedos, donde puedan captar la humedad ambiental a través de su delgada cutÃcula. La transición a las plantas vasculares, con vasos conductores, ocurrió probablemente hace unos quinientos millones de años y dio lugar a plantas con tallos fotosintéticos simples, sin hojas y que aún carecÃan de raÃces.
Otro carácter que acerca a los musgos y los otros embriófitos primitivos a las algas y los aleja de las plantas vasculares es la relativa importancia de la alternancia de generaciones. En los embriófitos primitivos, unas plantas con constitución genética simple, los gametofitos (con un solo miembro de cada par de cromosomas por célula) dan lugar, por reproducción sexual, a otras plantas que a veces son bastante desarrolladas, los esporofitos (con constitución genética doble: los dos cromosomas de cada par en cada célula) que vuelven a dar lugar a los gametofitos. En la evolución hasta las plantas con semilla, la alternancia de generaciones se ha enmascarado cada vez más, de modo que una de las fases ha quedado muy reducida o incluida dentro de la planta madre. Por eso no vemos dos tipos de arbustos de una misma especie de rosal desarrollados de modo independiente. Esto serÃa equivalente a que los humanos fuéramos cÃclicamente unos bichejos verdes, con aspecto de salamandra, por ejemplo, a partir de los cuales se generaran seres de nuestro aspecto.
Otro detalle muy importante de este proceso que separa a las plantas vasculares del resto de embriófitos, es que en estos la planta que tiene mayor desarrollo y protagonismo es la que produce los gametos que van a llevar a cabo la reproducción sexual. Como los espermatozoides necesitan un medio acuático para moverse, esta etapa está muy ligada al agua. En los musgos, por ejemplo, el esporofito es prácticamente un parásito que se desarrolla sobre el gametofito. En las plantas vasculares, la fase dominante es el esporofito, y el gametofito es más reducido o se desarrolla dentro de la planta madre (caso de las plantas con semillas), con lo que consiguen independizarse aún más del medio acuático.
La apariencia de los musgos de “plantas en miniatura” es un poco superficial. Los órganos similares a las raÃces que presentan, los rizoides, en realidad tienen una función de agarre al sustrato y no absorben agua. Las “hojitas” son uniestratificadas y en los “tallos” no hay verdaderos tubos conductores, aunque en algunos grupos empiezan a desarrollarse ya tejidos que facilitan la conducción de agua a su través.
Los musgos y hepáticas se asocian a fuentes con ninfas y náyades, a las fosas profundas de paredes rocosas con trolls, y a los bosques brumosos de duendes. Sirven de brújula porque prefieren el lado norte (en el hemisferio norte) de los árboles, que presenta menos insolación.
Pero la realidad es que pueden ocupar una gran variedad de hábitats, incluyendo algunos semidesérticos, y también la superficie de las rocas sometidas a intensa insolación. Los musgos de zonas secas requieren de todas formas que haya una estación húmeda, aunque sea breve, para poder crecer y reproducirse. El resto del año, son capaces de sobrevivir encogidos y resecos, en un estado de casi total parada metabólica, pero son capaces de reverdecer en muy poco tiempo.
En la zona mediterránea, por ejemplo, son frecuentes sobre las peladas rocas castigadas por el sol, unas masas bulbosas muy densas de materia aparentemente vegetal. Pertenecen al musgo Grimnia pulvinata, que ha adoptado tácticas parecidas a las de las plantas vasculares de sitios secos para sobrevivir: toma forma casi esférica para reducir la pérdida de humedad y posee pelillos blancos que reflejan la luz solar para que la planta no se caliente tanto.
Como cabrÃa esperar, los lugares donde los musgos alcanzan más diversidad y exhuberancia son las selvas tropicales, en especial las de montaña, que presentan nieblas casi constantes. Pero donde pueden dominar las comunidades vegetales es en las tundras árticas y subantárticas, y en las turberas (zonas pantanosas frÃas donde la materia orgánica se recicla muy lentamente). En algunos entornos extremos, como las tundras, la superficie de las rocas y las cortezas de los árboles, entran en competencia con los lÃquenes, otros “supervivientes natos”.

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Recientemente se ha propuesto un árbol evolutivo de las plantas significativamente distinto del descrito aquÃ. La “molesta” biologÃa molecular, que está poniendo patas arriba muchas de nuestras viejas y queridas clasificaciones, parece ahora llegar a dos conclusiones: de las hepáticas se han derivado todos los demás grupos y el grupo más cercano a las plantas vasculares (helechos y plantas con semilla) es el de los antocerotas, en vez de los briófitos, como se pensaba hasta ahora. Más información en: Plantas y hongos dan pistas sobre su árbol genealógico
Soy admiradora de las turberas de Chile. Es preocupante la sobreexplotación de las turberas chilenas debido a la fuerte demanda internacional de musgo sphagnum. Se deberÃa hacer algo para evitar el daño que dÃa a dÃa se está produciendo.
Hola, Liliana.
Me picó la curiosidad sobre los Sphagnum de Chile cuando vi tu comentario y asà he encontrado tu fabuloso blog sobre los briófitos de Chiloé. Recomiendo a los demás usuarios de PortalMundos la visita de tu página (http://www.ponponchiloe.blogspot.com/), porque es un ejemplo de compromiso con el conocimiento y la conservación del medio ambiente. Felicidades.