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Micorrizas: El sustento de los bosques

Cuando elogiamos a los bosques por todas las tareas beneficiosas que realizan para nosotros, solemos pensar sólo en los árboles.

Pero estamos olvidando a otros protagonistas invisibles, multiformes, que tejen una red subterránea que interconecta todo el ecosistema y transmite informaciones e influencias a las diferentes especies de la comunidad vegetal. Son los hongos, cuyos largos filamentos han firmado un trato con las raíces de las plantas: nosotros os ayudamos a captar minerales y agua y vosotras nos aportáis las sustancias azucaradas que producís por medio de vuestra fotosíntesis. Esta alianza es lo que se conoce como micorriza.

Los hongos, de este modo, ayudan a las plantas a establecerse en suelos pobres (no es casualidad que plantas que colonizan estos suelos, como pinos o brezos, sean muy adictas a las micorrizas) y elevan considerablemente la productividad de la masa vegetal. Pero su importancia puede haber sido mucho mayor. Quizá hayan permitido que las plantas primitivas colonizaran el medio terrestre. Se han encontrado abundantes estructuras en las raíces de algunas plantas pioneras de los continentes, hace más de 450 millones de años, que son prácticamente idénticas a ciertos tipos de micorrizas actuales. La existencia hoy día de simbiosis entre algunos hongos y algas pluricelulares, que permiten a éstas aguantar periodos más prolongados de sequedad entre mareas, abona esta hipótesis.

De la importancia de las micorrizas para la vitalidad vegetal habla el hecho de que aproximadamente un 95% de todas las plantas terrestres, desde los musgos hasta las plantas con flores más evolucionadas, las presentan. Sólo contadísimas familias no recurren a los hongos, entre ellas la de los alhelíes y la de los claveles (ellas sabrán por qué). Las micorrizas se establecen en plantas de todo tipo de hábitos y ambientes, pero esta asociación es especialmente estrecha en las plantas arbóreas de interés forestal (prácticamente todas la presentan). Por ello es importante micorrizar las plantas en las repoblaciones forestales, sobre todo en suelos degradados. También las micorrizas estimulan la producción agrícola.

Los hongos implicados en las micorrizas pertenecen a varios de los principales grupos de estos seres, e incluyen a los basidiomicetos (los que producen las típicas setas con pie y sombrerillo, y que tienen particular importancia en los bosques) y los ascomicetos (cuyos cuerpos fructíferos tienen variadas formas, frecuentemente de copa o colmenilla).

Los hifas (o filamentos) del hongo son atraídas por sustancias que producen las raíces en crecimiento. Estas hifas penetran sólo en las capas más externas de la raíz, la epidermis y el córtex. Las micorrizas se clasifican en función del grado de intimidad que llegan a alcanzar con la raíz. En las ectomicorrizas, el micelio principal del hongo envuelve a las raíces como un manto y proyecta hifas hacia el suelo, para absorber nutrientes y hacia la raíz, que penetran entre las células del córtex. Los hongos que participan principalmente en las ectomicorrizas son los basidiomicetos, que sólo afectan a un reducido número de especies de plantas, pero muchas de ellas son formadoras de bosques. Existe poca especificidad en este tipo de relación, de modo que una misma especie de hongo puede relacionarse con varias especies de plantas (también puede darse el caso de que una misma planta establezca relaciones con varias especies de hongos).

Existen otros varios tipos de micorrizas atendiendo al grado de penetración de las células fúngicas. Los dos principales son las endomicorrizas, en que las hifas del hongo penetran en el interior de las células del córtex de la raíz, y las ectendomicorrizas, en las que el hongo coloniza la raíz tanto por fuera, formando un manto, como por dentro, ocupando el espacio intracelular del córtex. Estas relaciones suelen ser más estrechas y específicas, y en ellas suele participar un determinado tipo de planta con un determinado tipo de hongo.

El extremo en el sentido de especialización e interdependencia lo constituyen las micorrizas de orquídeas. Las semillas de estas plantas son diminutas y no contienen siquiera el alimento necesario para germinar. Para conseguirlo, se asocian en una fase muy temprana con los filamentos de ciertos hongos, que les aportan carbohidratos y nutrientes minerales. Estos hongos pueden aportar carbohidratos porque son saprófitos (se alimentan de materia muerta) y pueden digerir la celulosa de la madera. Cuando la orquídea es capaz de realizar la fotosíntesis, entrega carbohidratos al hongo, pero quizá algunas veces esta compensación es demasiado tacaña o por el contrario demasiado generosa.

El colmo del parasitismo es el caso de las plantas del género Monotropa, que carecen de clorofila. No sólo no se molestan en fabricar su alimento, sino que ni siquiera se ocupan de robarlo de otras plantas por medio de filamentos puntiagudos, como otras plantas parásitas. Forman micorrizas con hongos que también las establecen con plantas fotosintéticas y simplemente absorben los azúcares que han conseguido los hongos.

Estos dos casos ilustran el hecho de que en la naturaleza son raras las simbiosis perfectas. Cada organismo que esté implicado en una simbiosis debe estar alerta para que el otro no se aproveche de él. Los hongos, por ejemplo, se apresuran en transformar los azúcares que reciben de las plantas en otros compuestos no absorbibles por ellas, para que no tengan la tentación de recuperarlos.

Quizá el mejor ejemplo de equipo coordinado y en armonía sea el de las leguminosas que establecen simbiosis en sus raíces al mismo tiempo con bacterias fijadoras de nitrógeno de la atmósfera y con hongos que son muy eficaces absorbiendo el fósforo del suelo. La enzima clave en la fijación de nitrógeno, la nitrogenasa, necesita un aporte constante de fosfatos. De este modo, las leguminosas están entre las plantas preferidas para repoblar suelos pobres en nutrientes minerales.

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...por Antonio Jiménez ...por Antonio Jiménez


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2 comentarios en Micorrizas: El sustento de los bosques

  1. ¿Cuántos tipos de Micorrizas existen?

  2. Hola a todos,

    Es un placer poder opinar y modestamente intentar dar respuesta a la pregunta de Alberto: Diferentes taxónomos declaran que existen varios tipos o grupos de Micorrizas, aunque los de mayor importancia se distribuyen en tres grupos: Endomicorrizas; Ectomicorrizas y Ectoendomicorrizas.

    Espero que mi contribución haya sido de ayuda.

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