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Los movimientos de las plantas: ¡…y sin embargo se mueve!

Los vegetales nos están engañando constantemente. Parecen inmóviles, pero eso sólo es debido a que poseen su propia concepción del tiempo, mucho más relajada que la de los animales (aunque en ocasiones pueden ser más veloces que ellos).

Praderas y bosques enteros están efectuando constantemente complejas danzas, de significado muchas veces desconocido, y dan la impresión de escoger la lentitud para escapar de nuestras miradas. No es de extrañar que los bosques se asocien a los duendes y los espíritus.

Plantas tan corrientes como las gramíneas efectúan movimientos pendulares con sus hojas nacientes, las inflorescencias de las caléndulas se abren y se cierran a intervalos regulares de doce horas, con independencia de las condiciones de luz, en las flores de ruda los estambres se acercan y se alejan de los ovarios en oscilación periódica… Nadie sabe qué propósito hay en todo este bullicio oculto.

Aún más enigmático es el movimiento de la planta telégrafo (Desmodium gyrans) de la India, cuyas pequeñas hojas están constantemente girando en círculos o elipses, a un ritmo lento pero visible (completan una vuelta en un minuto y medio aproximadamente a su temperatura óptima). Sólo una bajada de temperatura hasta los 21º C consigue detener su movimiento, pero si se coloca la planta a 35º C giran una vez cada medio minuto. Incluso las hojas de otras plantas de nuestras latitudes, como el trébol o los vinagrillos, oscilan en la oscuridad, aunque a un ritmo más lento (tardan algunas horas en completar una vuelta).

Los movimientos de la tímida mimosa o sensitiva son aún más sorprendentes. Reacciona a un leve contacto plegando rápidamente sus hojas parciales e incluso cerrando la totalidad de las hojas, que tienen forma de abanico. No parece una medida muy efectiva para conjurar un peligro serio, pero puede servir para que algunos insectos que pretendan comerse las hojas se caigan. En cualquier caso, muchas veces la respuesta parece desproporcionada. La falsa acacia de nuestros jardines también es capaz de reaccionar al tacto, pero los movimientos de sus hojas son mucho más lentos y sólo los efectúan ante intensos y repetidos estímulos.

Raras veces los movimientos vegetales son tan rápidos como en la sensitiva, aunque las plantas carnívoras sí tienen que espabilarse para atrapar a los animales. La venus atrapamoscas cierra sus hojas como cepos sobre los insectos que han rozado unos pelos sensibles y las droseras inclinan sus pelos adhesivos sobre los incautos que se han posado en sus hojas. Los lóbulos de los estigmas (órganos receptores del polen) de algunas plantas se cierran cuando se toca su lado interno, como las fauces de un animal, para quitar a los insectos su carga de polen. Los estambres del agracejo o los heliantemos se curvan sobre los insectos que se posan en la flor y los impregnan de polen. Algunas plantas, como el pepinillo del diablo o la cardamina, incluso hacen explotar sus frutos al más leve roce para dispersar a sus descendientes.

Las plantas efectúan otros muchos movimientos con muy variados propósitos. Exploran su entorno, buscan la luz, el calor o la sombra, se colocan en la dirección adecuada con respecto al campo gravitatorio o entierran activamente sus semillas. Cualquier parte de la planta puede moverse e incluso algunas se mueven después de muertas, por efecto de la penetración o salida de agua a través de las paredes celulares (las populares “rosas de Jericó” cierran sus ramas en tiempo seco para proteger los frutos y se abren en tiempo húmedo para que se dispersen, cuando pueden germinar las semillas).

Los zarcillos de las plantas trepadoras o los filamentos de las plantas parásitas efectúan constantemente movimientos exploratorios al crecer que recuerdan los de las serpientes. Examinan diferentes direcciones, giran y se retuercen, hasta que encuentran un soporte o a la planta víctima. A veces buscan activamente la oscuridad, que puede ser señal de que hay una planta en las cercanías, y cuando la encuentran buscan ávidamente la luz. Algunas plantas trepadoras tropicales tienen dos articulaciones en los peciolos de las hojas, una de las cuales gira hasta colocar a la hoja en un claro de luz y la otra dispone el plano de la hoja perpendicularmente a los rayos.

Los movimientos de las flores que se abren y se cierran son muy llamativos. Algunas flores, como los tulipanes y el azafrán, se abren con el calor y se cierran con el frío. Otras se cierran con la oscuridad, y son tan sensibles a ella que una nube pasajera puede hacer que retraigan sus pétalos. Otras sin embargo se abren con la oscuridad, como el dondiego de noche, para ofrecer, por ejemplo, su néctar a los insectos nocturnos. Las flores de la reina de la noche, que duran sólo una jornada, se abren con exactitud cronométrica 12 horas después del amanecer. Algunas hojas, como las de las alegrías, se inclinan misteriosamente hacia abajo con la oscuridad. Otras flores se cierran o cuelgan hacia abajo cuando llueve, probablemente para evitar daños por un exceso de humedad.

Algunos movimientos vegetales se explican por diferentes ritmos de crecimiento de las distintas zonas de la planta. Por ejemplo, las plantas suelen curvarse hacia la luz porque el lado en sombra crece más rápidamente que el lado iluminado. Los movimientos más rápidos, como los de la planta telégrafo o la mimosa, son impulsados por la presión del agua cargada de sales contra las paredes celulares. Algunas células situadas en puntos estratégicos, como la base de los peciolos de las hojas, pueden variar periódicamente o en respuesta a determinados estímulos la permeabilidad de las membranas celulares ante las sales, lo que genera diferencias en la turgencia o presión intracelular, que producen movimientos con respecto a las células vecinas.

En nuestra próxima salida al campo, podemos intentar sorprender alguno de estos movimientos, aunque corremos el riesgo de quedarnos hipnotizados o en estado de trance mirando fijamente las florecillas.








...por Antonio Jiménez ...por Antonio Jiménez


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3 comentarios en Los movimientos de las plantas: ¡…y sin embargo se mueve!

  1. Muy bueno el documento. Nadie se lo debería perder.

  2. Continuad así. Es super interesante todo lo que dice MundoBiología. Un saludo de Dayanna.

  3. Hola, es nesesario cuidar las plantas para proteger y hacer un mundo mejor para el bienestar tuyo y el de los demás.

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En colaboración:
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