Lo han comprobado científicos estadounidenses en el Refugio de Vida Salvaje Rockefeller de Louisiana. Para llegar a esta conclusión los observaron el comportamiento de los cocodrilos que habitan la reserva. Contabilizaron que siete de cada diez hembras copulan con el mismo macho cada época de apareamiento. Al menos, durante los 10 años que duró el estudio.
Pero como no basta con observar, los científicos lo han comprobaron comparando el ADN de las crías fruto de la relación con el macho al que se supone que son fieles y el de las hembras.
Para ello localizaron los nidos de 92 cocodrilos. Extrajeron sangre a las hembras y les extrajeron algunos huevos, que se llevaron al laboratorio. Allí nacieron en total 1.802 crías. Tras analizar el material genético confirmaron que los pequeños cocodrilos eran hijos del mismo padre año tras año.
Sin embargo, también descubrieron que el 51% de los nidos tenían huevos de varios padres. Pero en todos ellos eran predominantes las crías de ese macho predilecto de la hembra.
Lo que aún no saben los investigadores es si el macho busca a la hembra o es ella quien rastrea el refugio en busca del macho. Los científicos apuestan por la hembra, porque creen que si una vez las crías nacieron sanas con ese macho buscan repetir con él para asegurarse una buena descendencia.
Eso sí, una vez copulan, el macho deja a la hembra sola hasta que pone los huevos.
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