Español flagInglés flag

Tiempo estimado de lectura 4:21 min. rellotge
La conquista del fuego: Un antes y un después

La conquista del fuego: Un antes y un después

En “Otro poema de los dones”, Jorge Luis Borges agradece, entre otras cosas elementales, “el fulgor del fuego, que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo”.

El fuego es una entidad definitivamente extraña en la naturaleza. Sólo aparece esporádicamente, en los incendios causados por el rayo o por las erupciones volcánicas. Sus propiedades son mágicas, híbridas entre las de lo vivo y las de lo inerte, y su dominio nos separa de todas las demás criaturas.

La conquista del fuego se suele explicar en las diferentes culturas humanas por medio de mitos. Prometeo robó el secreto del fuego a los dioses. Los ritos de mantenimiento de llamas probablemente obedecen a la angustia de las tribus que sabían cómo manipular el fuego, pero no cómo crearlo. La creación del fuego, a partir prácticamente de la nada, es un logro intelectual de primer orden. ¿A quién de nosotros se le ocurriría hoy obtenerlo frotando dos palos o haciendo saltar chispas del pedernal? Y aunque se nos ocurriera, ¿quién tendría habilidad para conseguirlo?.

La ciencia no puede explicar cómo ni cuándo se consiguió, primero dominar y luego crear el fuego. Hay algunos indicios de huesos de animales quemados junto a restos humanos hace ya un millón y medio de años, pero podrían proceder de un incendio natural (aunque es muy sugestivo el hallazgo de una cueva de Sudáfrica donde aparecen huesos con señales que parecen indicar que se usaba el tuétano de su interior para alumbrar). Las primeras pruebas inequívocas de uso de fuego (restos de hogueras protegidas por círculos de piedras, por ejemplo), proceden de diversos yacimientos de Europa y China de hace entre 500.000 y 400.000 años.

Lo que está consiguiendo la paleontología humana es poco a poco ir encajando piezas que podrían componer un escenario plausible de las primeras formas de la relación humana con el fuego.

Las épocas glaciales trajeron sequedad a las praderas africanas donde estaban evolucionando los homínidos. La sequedad propició que las tormentas de las áreas tropicales generaran incendios con mayor frecuencia. Los homínidos, que ya poseían una locomoción bípeda ágil y una inteligencia desarrollada, seguían a los rebaños de grandes herbívoros en sus largas migraciones para aprovechar la carne de los animales que morían.

Después de un incendio, los homínidos encontrarían animales muertos por el fuego. Quizá observaran el comportamiento de algunas aves que siguen los incendios y comen los insectos achicharrados. Quizá en un momento de mucha necesidad abrieran con sus toscas herramientas de piedra los animales carbonizados y vieran que dentro tenían carne medio cocida y más en el interior la carne cruda que conocían. Comerían primero ésta última, pero si seguían teniendo hambre, se atreverían con la carne medio cocida y comprobarían que no sabía mal del todo. Quizá se llevaran trozos de esta carne para consumirlos luego y pudieron comprobar que se conservaban mejor que la carne cruda.

Las ventajas adaptativas de consumir alimentos procesados por el fuego fueron muy grandes, sobre todo para un animal que empezaba a alimentarse de cadáveres de animales, ya que así morían las bacterias de la carne en descomposición (los jugos gástricos de los homínidos no estaban, como los de los buitres, preparados para tratar la carroña). La mortalidad por intoxicaciones alimentarias pudo reducirse mucho. Estas presiones de selección serían más intensas si los homínidos del género Homo eran carroñeros más que cazadores, ya que en este último caso las posibilidades de intoxicación al comer la carne eran menores.

Además, la carne quemada es más digerible. El aprovechamiento del fuego pudo permitir que Homo usase ampliamente la carne, más rica en proteínas y energía que los alimentos vegetales que consumían anteriormente los australopitecos. Esto estimuló aún más el crecimiento del cerebro. El fuego también pudo aplicarse a alimentos vegetales como semillas y tubérculos, ya que los hace más tiernos e incrementa su contenido energético aprovechable.

Parece pues probable que un mejor aprovechamiento de los alimentos fue la presión selectiva que movió a los homínidos a dominar el fuego. Sus usos para alumbrar, para dar calor, tratar las materias primas y ahuyentar a los depredadores probablemente fueron posteriores. Las épocas más frías en la sabana coinciden con la temporada de lluvias, en la que hay una alta humedad ambiental, pero en esta época escasean los incendios, por lo que quizá fueron las pieles de animales, que además pueden ser impermeables, las que cubrieron primero esta necesidad.

Otras ventajas aparecerían cuando el fuego fue ya integrado en la vida cotidiana de los grupos humanos: incrementaría el tiempo de interacción social y estimularía la organización de los grupos para la producción y alimentación del fuego, que constituirían materias de enseñanza de los mayores a los jóvenes. Y quizá muy pronto, como hoy día, la contemplación del fuego estimularía la narración de historias…

Después del aprovechamiento de la carne quemada por los incendios, el segundo paso pudo ser la manipulación de ramas de árboles que aún ardían tras un incendio. Los homínidos pudieron aprender pronto que si cogían una rama por el extremo no quemado no se lastimaban. Su curiosidad de primates hizo el resto. Comprobarían que el fuego se reproducía al aplicarlo a la hierba seca, y que cuando aumentaba de tamaño podía engullir ramas mayores. Posteriormente descubrirían que podían aplicar estas ramas ardientes a la carne para conseguir que adquiriera las propiedades que ya habían aprendido a apreciar.

El siguiente paso es el más problemático: crear el fuego, el producto del rayo, en un entorno en el que nada parecía esconderlo. O casi nada. Al fabricar sus herramientas de sílex, las chispas que se producen pudieron recordar a un homínido las pavesas encendidas que vuelan al quemarse la hierba, y que, si están suficientemente calientes, pueden ser semillas de nuevos fuegos. Quizá cuando tallaba sus piedras junto a madera convertida en polvo por algún hongo, alguna chispa prendió brevemente…

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (5 votos, promedio: 4 de 5)
Cargando ... Cargando ...



...por Antonio Jiménez ...por Antonio Jiménez


Otros Reportajes:

Otros Reportajes El lenguaje: Su aparición y uso »
Otros Reportajes Chimpancés y humanos: Primos hermanos »






Publicidad


1 comentario en La conquista del fuego: Un antes y un después

  1. Posiblemente sea uno de los pasos más importantes para “humanizar” al hombre. Con la conquista del fuego se produjo un antes y un después en el desarrollo.

Publicidad




PortalMundos Factory, S.L. | 2000 - 2008 | Hosting Profesional por isyourhost.com isyourhost.com