buscar
Espanol flagIngles flag






Tiempo estimado de lectura 4:54 min. rellotge
El mundo de ARN: Indicios actuales


Antes de que surgiera el último antepasado común de todos los seres vivos actuales, con su omnipresente bioquímica de ácidos nucleicos y proteínas, existieron formas de vida basadas en moléculas exóticas.

Esta conclusión se deduce del hecho de que el metabolismo en los organismos actuales es muy complejo. La vida debió evolucionar a partir de moléculas y procesos más simples. Los ácidos nucleicos (ARN y ADN) requieren proteínas para su síntesis y replicación, pero las proteínas sólo pueden ser construidas a partir de las instrucciones que portan los ácidos nucleicos. La solución a este círculo vicioso tiene que encontrarse en alguna molécula más simple que tuviera, al mismo tiempo, la capacidad de estimular su propia replicación y la de interactuar con otras moléculas para construir otras más complejas.

Un candidato firme para ejercer este papel es el ARN. Los investigadores hablan de un brumoso y remoto “mundo de ARN”, para referirse a esta etapa de la evolución en que el ARN era el depositario de la información genética, poseía capacidad de replicarse a sí mismo y evolucionar por mutación (lo que lo definiría ya como molécula viva) y al mismo tiempo era capaz de construir otra clase de moléculas (presumiblemente ya proteínas), que le ayudaban en sus tareas. El ARN posee, como el ADN, 4 nucleótidos distintos, cuyas combinaciones portan la información genética. Es una molécula de cadena sencilla, más fácil de sintetizar que el ADN, de cadena doble, y es capaz de plegarse sobre sí misma en variadas formas, lo que la habilitaría para ejercer funciones diversas. El ADN, por su parte, es más estable, por lo que finalmente se impondría como un depositario más fiel de las instrucciones genéticas. Las proteínas tienen una habilidad mayor para conformar complejas estructuras tridimensionales y ejercer muchas funciones en las células, como sostén mecánico, transporte de sustancias o aceleradoras de reacciones químicas (enzimas). Con el tiempo llegaron a ser necesarias para las propias reacciones de síntesis y replicación del ARN y del ADN.

El ARN parece relegado en la actualidad a un papel menor, a ser un mero traductor de la información contenida en el ADN al lenguaje de las proteínas. Pero cada vez son más los indicios que hablan de su antigua y orgullosa autosuficiencia, en forma de vestigios moleculares dispersos aquí y allá por el metabolismo celular. El núcleo del ribosoma, la factoría donde se ensamblan las proteínas, está formado exclusivamente por ARN, que se pliega sobre sí mismo en formas muy complejas para catalizar (o acelerar) la formación de enlaces entre los componentes de las proteínas, los aminoácidos. También se descubrió que algunas moléculas que se unen a proteínas para realizar funciones enzimáticas importantes portan un nucleótido de ARN o sus restos. Estos fragmentos nucleotídicos parecen ser necesarios para la unión de la molécula a la proteína, por lo que podrían ser reliquias de un tiempo en que el ARN ejercía una polivalencia metabólica.

A principios de los años ochenta se descubrieron ejemplos más espectaculares de esto, como la ARNasaP, una molécula de ARN que fragmenta los ARN mensajeros inmaduros. También se descubrieron otros ARN con una capacidad  sorprendente: se modificaban a sí mismos. Adoptaban conformaciones tridimensionales complejas y se autofragmentaban, por medio del intercambio de algunos enlaces químicos. Estas moléculas de ARN con capacidad enzimática se llaman “ribozimas”. Las ribozimas naturales sólo cortan y empalman ARN preexistente, pero ribozimas modificadas artificialmente han sido capaces de realizar tareas secundarias en la replicación del ARN, como unir nucleótidos o cortas secuencias de estos entre sí. También se obtuvo, generando al azar cadenas de ARN, una que actuaba como catalizador de la unión de nucleótidos usando la energía de un grupo trifosfato, el mismo que hoy proporciona energía a la mayoría de las reacciones del metabolismo de los seres vivos. Por otro lado, se han sintetizado ribozimas capaces de romper enlaces químicos diversos, incluidos los de las proteínas.

Pero la prueba más contundente de la capacidad del ARN de promover su propia replicación fue la síntesis en 2.001 de una ribozima que fabricaba una molécula de ARN que era una copia fiable (sólo en el 5% de los casos había algún error) de otro ARN usado como plantilla. El hallazgo fue además muy importante porque la ribozima podía realizar su tarea independientemente de la longitud o la composición nucleotídica del ARN usado como plantilla. El ARN puede por tanto catalizar la replicación de otras moléculas de ARN. Es muy probable que en el pasado surgiera una molécula de ARN con estas características, que se extinguió porque las proteínas demostraron luego más aptitud para esta función.

Muy recientemente se ha descubierto una nueva clase de moléculas que también podrían ser vestigios de una época en que el ARN tuvo mucho más protagonismo: los ribointerruptores. Estos son segmentos de ARN mensajero que actúan como reguladores del metabolismo, inhibiendo la síntesis de determinadas proteínas enzimáticas (sobre todo de bacterias, por lo que se estudia su uso como posibles dianas farmacológicas). El segmento que actúa como interruptor se sitúa en el extremo de un ARN mensajero y es sensible a la demanda celular de la proteína que codifica el resto del ARN mensajero. Esta proteína va a catalizar la síntesis de un metabolito, por ejemplo, una vitamina. El ribointerruptor tiene capacidad para unirse a este metabolito y detectar si su presencia es suficiente o no en la célula. Cuando el metabolito se une a la molécula de ARN, ésta adopta una nueva conformación tridimensional (gracias a otra porción específica del ARN, la plataforma de expresión), que bloquea la transcripción del ARN mensajero a partir del ADN o su traducción a proteínas en los ribosomas (otro ribointerruptor es capaz de autodestruirse tras la unión, partiéndose en varios fragmentos). Así, los ribointerruptores regulan la expresión de los propios genes a partir de los que se han transcrito: controlan si el mensaje que llevan se traduce a proteína o se destruye antes de que el ribosoma lo lea.

El mundo de ARN parece estar dejando de ser sólo una evocadora posibilidad teórica, ya que cada vez hay más pruebas de su antiquísima existencia (restos de vida de hace 3.500 millones de años parecen mostrar que su bioquímica era similar a la de los organismos actuales, por lo que el mundo de ARN sería anterior). Pero los intentos de reconstruir los pasos desde las moléculas inorgánicas hasta el ARN están siendo bastante infructuosos y se supone que el camino fue largo y complejo. Probablemente hubo otros mundos biológicos de transición, con otras moléculas como protagonistas.








...por Antonio Jiménez ...por Antonio Jiménez


Patrocinador



Otros Reportajes:


Los más comentados:




Publicidad




Patrocinador




3 comentarios en El mundo de ARN: Indicios actuales

  1. Hola,

    Esta informacion me ayudó mucho, ¿alguien sabe donde puedo encontrar imágenes claras del ADN o un modelo de ARN?.

    Gracias.

  2. Hola, Kelvyn:

    mi sugerencia puede parecerte fácil, pero no lo es tanto. He estado mirando varias páginas de genética, pero con diferencia, donde mejor explicado está el tema, con imágenes del ADN, sus componentes, sus distintas configuraciones e incluso con animaciones es en la Wikipedia en le documento del “ADN“. Para el ARN, tienes que tener en cuenta que es una cadena lineal de nucleótidos que pueden adoptar muchas configuraciones tridimensionales. Por ejemplo, para el ARN de transferencia, puedes consultar “Código genético: Características y desciframiento“.

  3. Dos nuevos indicios sustentan la posibilidad de un primitivo mundo de ARN.

    Por un lado, un estudio sobre la secuencia genética de individuos de todos los grandes grupos de seres vivientes de la actualidad, ha desvelado que el antecesor común de todos ellos, llamado LUCA (por las siglas en inglés de Last Universal Common Ancestor) vivió hace aproximadamente hace 3.800 millones de años. Antes se creía que LUCA fue un organismo amante de muy altas temperaturas, lo que es incompatible con la estabilidad del ARN. Los nuevos datos sugieren que LUCA fue un organismo adaptado a temperaturas más bajas, y que vivió en un clima por debajo de los 50 grados centígrados.

    Por otro lado, científicos del Scripps Research Institute han logrado sintetizar ARN que es capaz de autorreplicarse sin necesidad de enzimas y de hacerlo de manera indefinida. Los científicos partieron de ARN enzimático que ya había demostrado en el laboratorio cierta capacidad de replicación. Al final consiguieron aislar una versión de ARN muy eficiente en la replicación y que mantenía esta replicación de modo perpetuo siempre que hubiera componentes básicos presentes.
    Éste sería el primer caso conocido fuera de la Biología en el que la información molecular ha sido inmortalizada, según Gerald Joyce. Estos investigadores consiguieron crear toda una variedad de pares de ARN enzimáticos capaces de hacer esto. Mezclaron 12 de estos pares y dejaron que compitieran entre sí para que así sobreviviera el mejor. Algunas veces estos ARN enzimáticos cometían errores en el ensamblaje y estas “mutaciones” a veces permitían una mejor replicación. De forma muy elemental, este sistema puede mantener una información molecular que se hereda, produciendo variaciones que permiten una evolución darwiniana.

Publicidad



En colaboración:
Fox   National Geographic Channel   Feelnoise   Foxlife   Guinness World Records   Phaidon   Blume   Editorial Planeta

| PortalMundos.com Internacional |
fltx Europa: España fltx América del Norte: México, US en español fltx América Central: Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Puerto Rico, República Dominicana fltx América del Sur: Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela

PortalMundos Factory, S.L. | 2000 - 2012 | Hosting Profesional por :: isyourhost.com ::