
Seguramente alguna vez te haya picado una avispa o una abeja, tal vez una araña que te haya dejado una roncha y, desde luego, los odiosos mosquitos. Sin embargo, estas picaduras (por más que algunas duelan un poco) no se comparan con la picadura de la hormiga bala.
Esta especie que habita las selvas brasileras parece a simple vista una hormiga común y corriente, pero si agudizas un poco la visión y le prestas atención a las mandíbulas que resaltan por su grosor y tamaño irás adivinando porqué la llaman así.
Con un tamaño que va de entre 18 y 25 milímetros, la hormiga bala habita en árboles y protege sus nidos espantando a otras especies, tal como hace cualquier insecto, sólo que este tiene un arma secreta. La mordida de la hormiga bala es tan intensa que se la considera el insecto con mordida más dolorosa.
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