La diversidad de dinosaurios presentada en “Parque Jurásico” y sus secuelas parecen abarcar todos los modos posibles de vida y las peculiaridades de los dinosaurios. Habría un modo “dinosauriano” de estar en el mundo, frente a un modo “mamiferiano” en la misma época.
Antes se pensaba que todos los mamíferos eran como ratas o musarañas y que vivían en madrigueras o en los árboles y eran nocturnos. Ahora se sabe que hubo mucha más diversidad mamífera de la que se pensaba. Algunos mamíferos desempeñaron roles de dinosaurio. Del mismo modo, cada vez se descubren más dinosaurios extraños, muchos de los cuales adoptaron costumbres mamíferas. Si no hubiera caído el meteorito de Chicxulub, quién sabe a qué grupo pertenecería la especie dominante del planeta.
Por ejemplo, el dinosaurio del tamaño de un pollo Albertonykus borealis, hallado en Norteamérica, poseía una cabeza pequeña y fina, cuello delicado, patas traseras muy largas y brazos diminutos dominados por un único dedo (los otros dedos son vestigiales o no existen). Los huesos del brazo son de estructura robusta y los músculos que los rodean y los unen con el pecho parecen haber estado muy desarrollados, lo que parece una especialización para excavar, pero no grandes madrigueras donde esconderse sino pequeños agujeros de los que extraer alimento. La mejor hipótesis postula que Albertonykus borealis se dedicaba a perforar termiteros, estrategia que ha aparecido en varios órdenes de mamíferos. Se ha comprobado que en la misma formación donde se halló esta especie hay madera fósil con los típicos agujeros y galerías de las termitas Termopsidae.
Recientemente se ha descubierto en Montana (Estados Unidos) un dinosaurio que verdaderamente excavaba guaridas. Los huesos, de 95 millones de años de edad, pertenecen a un adulto y dos jóvenes y fueron encontrados al final de una cámara. “El excavar es un mecanismo por el cual los pequeños dinosaurios habrían podido aprovechar ambientes extremos en las latitudes polares, desiertos y en las áreas de montañas altas“, dijo el doctor David Varricchio, coautor del estudio. El dinosaurio ha recibido el nombre científico de Oryctodromeus cubicularis, que significa “corredor y excavador de guaridas”. El hocico, la cintura del hombro y la pelvis, tienen características propias de un animal que hurga en la tierra. Además, el tamaño estimado del animal a lo ancho casi se ajusta al tamaño del túnel que excavaba (cerca de 30 centímetros de diámetro). La guarida tiene dos vueltas muy marcadas antes de terminar en la cámara, arquitectura que es similar a las madrigueras de excavadores modernos.
La coexistencia en la madriguera de jóvenes y adultos sugiere la existencia de cuidados paternales en los dinosaurios, en sintonía con las estrategias de mamíferos y aves. El embrión de dinosaurio más antiguo aporta también pistas en esta dirección. Al parecer, estos animales no se alimentaban por ellos mismos nada más nacer y necesitarían ser alimentados por sus progenitores. Se han estudiado los embriones contenidos en huevos fosilizados de hace 190 millones de años, demostrando que los miembros anteriores y las proporciones de cuello y cabeza imposibilitarían a los recién nacidos andar por sí solos a dos patas como hacían los adultos, debiéndolo hacer a cuatro. Además, las crías carecían de dientes, que los adultos poseían. Se han encontrado indicios de cuidados paternales en otros varios dinosaurios, incluso por parte de machos polígamos.
Los dinosaurios también exploraron un medio que ya habían colonizado algunos parientes de los primitivos mamíferos. Castorocauda lutrasimilis era un mamiferoide acuático del jurásico con aspecto de nutria y con cola de castor. Un sendero submarino de doce huellas consecutivas proporciona la evidencia más sólida hasta la fecha de que algunos dinosaurios nadaban. Está ubicado en la cuenca de Cameros, en España. Según Loic Costeur, coautor del estudio, de la Universidad de Nantes, las huellas en forma de “S” denotan un gran terópodo flotante cuyas garras golpearon el sedimento mientras nadaba en unos 3,2 metros de agua. Otros detalles permiten deducir que el dinosaurio estaba nadando contra corriente, esforzándose por mantener un rumbo rectilíneo. El dinosaurio nadaba con movimientos alternos de sus patas traseras, parecidos a los de aves acuáticas actuales.
Un inusual dinosaurio herbívoro sahariano (Nigersaurus taqueti), de 110 millones de años de antigüedad, tenía huesos ligeros (los del cráneo eran casi translúcidos) y una boca que actuaba como una aspiradora, con cientos de diminutos dientes. Este dinosaurio es pequeño para ser un saurópodo, midiendo sólo 9 metros de longitud. Pero ese tamaño parece ir más allá de lo previsible en un animal cuya estructura es endeble. No obstante, la bestia se las arregló para sostener su cuerpo del tamaño de un gran elefante. Escasamente capaz de alzar su cabeza por encima de su espalda, el Nigersaurus funcionó más como una vaca del Mesozoico que como un típico saurópodo de cuello largo. El rasgo más extraño del dinosaurio era un hocico ancho, de borde recto, que permitía a su boca operar cerca de la tierra. Al contrario que cualquier otro herbívoro, el Nigersaurus tenía más de 50 columnas de dientes, todos alineados apretadamente a lo largo del borde delantero de su mandíbula, formando unas largas y contundentes tijeras. Los dientes se reemplazaban hasta 9 veces para hacer frente al desgaste. Este dinosaurio comería hierba al estilo de los mamíferos. Como lo hacía también un saurópodo titanosaurio de hace unos 67 millones de años de la India, en cuyas heces fósiles se han encontrado restos de hierba.
Un dinosaurio que ya se conocía de antes, Troodon, era un carnívoro nocturno e inteligente, características que asociamos normalmente a los mamíferos. Casi seguro que poseía sangre caliente. Muchos dinosaurios presentaban plumas como aislante térmico, e incluso plumón o pelo (aunque de características diferentes al de los mamíferos). Los dinosaurios fueron capaces de sobrevivir a temperaturas más frías de lo que se pensaba anteriormente. Se ha descubierto una rica variedad de fósiles de dinosaurios, en el período justo antes de su extinción, en una zona del noreste de Rusia que habría estado a tan sólo 1.000 millas del Polo Norte, dentro de lo que ahora se llama Círculo Polar Ártico. Las temperaturas promedio habrían sido de alrededor de 10 grados centígrados. Los investigadores encontraron restos fósiles de hadrosáuridos (dinosaurios con hocico de pato), dientes fosilizados pertenecientes a familiares de los Triceratops e incluso dientes de Tyrannosaurus rex. Los paleontólogos también encontraron fragmentos de cáscaras de huevo de dinosaurio junto a los restos de un dinosaurio en el Ártico, proporcionando la primera prueba de que los animales fueron capaces de reproducirse en estas latitudes. Otras pruebas hacen afirmar a los científicos que los dinosaurios pasaban allí incluso el invierno.

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