La capacidad de cambiar el color y los diseños de la piel brinda posibilidades fabulosas a los animales. En muchos sentidos, superan los logros de las enormes pantallas LED con incontables pixels de los grandes edificios.
El cambio de color puede servir para el camuflaje, la termorregulación y la comunicación interindividual e interespecífica, con capacidad de transmitir de forma muy rápida cantidades ingentes de información.
Los grandes maestros del camuflaje son los peces planos, como lenguados y similares, que viven en el fondo del mar. Sus ojos transmiten al cerebro información muy detallada del entorno y esta información es conducida por innumerables nervios a las células pigmentarias de la piel, que pueden reproducir muy fielmente la textura y los detalles del fondo. Es famoso el experimento en que se colocaron lenguados sobre un tablero de ajedrez y adquirieron su diseño rápidamente.
El caso de los reptiles que cambian de color es mucho más complejo. Aunque pensamos inmediatamente en los camaleones, hay también otros lagartos que cambian de color, e incluso recientemente se ha descubierto en Indonesia una serpiente con esta capacidad. Existe la creencia de que un camaleón puede adoptar el color de cualquier superficie para camuflarse, lo cual es falso, y además, no es seguro que el camuflaje sea la principal función del cambio de color en reptiles, ni tampoco que fuera la función originaria.
El cambio de color puede ser una señal usada en la comunicación entre machos, en la estimulación sexual y en la respuesta ante depredadores. Otro de los principales estímulos que intervienen en la pigmentación de los reptiles es la temperatura. Las iguanas marinas son negruzcas cuando salen del agua fría y se ponen al sol, ya que el color oscuro absorbe mejor las radiaciones caloríficas. Cuando se calientan, su piel adopta su color usual verde grisáceo. Algunos agámidos de África tienen una coloración apagada durante la noche, pero al ser calentados por el sol exhiben una deslumbrante combinación de colores, que juegan su papel en las amenazas entre machos y en el cortejo. Los anolis, unos lagartos de las selvas americanas, pueden adquirir un tono oscuro o verde, en función de la temperatura y las necesidades de camuflaje (son oscuros por la mañana para calentarse, pero también se vuelven oscuros si el entorno es oscuro, independientemente de la temperatura).
El ojo de los reptiles detecta los niveles de luz y envía esa información a la hipófisis, una glándula que segrega hormonas en respuesta a los cambios de luz (en nosotros también juega un papel en el control de los ritmos diarios y estacionales). Las hormonas se difunden por el torrente sanguíneo y llevan a las células de la piel la información. Las células pigmentarias de los camaleones son, por el contrario, muy dependientes del sistema nervioso central. Esto permite al animal responder inmediatamente ante estímulos visuales y comunicar su agresividad o su excitación sexual por medio de coloraciones llamativas. Sobre el color de la piel de los camaleones influye la temperatura, la intensidad de la luz y el grado de excitación. Una intensidad de luz elevada favorece los colores vivos, así como una temperatura adecuada o la percepción de una amenaza. Los machos son muy territoriales y la posibilidad de exhibir su poder por medio del color es muy útil para establecer las demarcaciones o las jerarquías de dominancia sin recurrir a la lucha. Su color de camuflaje sería su color de fondo o ‘por defecto’. En cada entorno predominarán los animales que mejor se confundan con él. La comunicación visual es sin embargo el principal uso de este rasgo: Devi Stuart-Fox y Adnan Moussalli han realizado un experimento con 21 especies de camaleón. Si la variabilidad del color es una adaptación para el camuflaje, es de esperar que las especies con mayor capacidad de cambio de color vivan en un hábitat más heterogéneo en color. En cambio, si la variabilidad del color es una adaptación para la comunicación visual, es de esperar que las especies con mayor capacidad de cambio de color sean las que más hacen uso de la comunicación: exhibiciones sexuales vistosas, protección territorial más agresiva, o en general mayor intensidad en la comunicación entre individuos. Tras estudiar el hábitat de las especies y el comportamiento de los ejemplares ante distintos estímulos, se llegó a la conclusión de que no había ninguna relación entre la heterogeneidad del hábitat y la capacidad de cambiar de color, y sí había una relación entre rasgos de comunicación (no cromática) intensos y capacidad de cambiar de color. Los camaleones tienen un cuarto tipo de receptor de color en sus retinas que les permite ver el color ultravioleta, hecho que tuvo que ser considerado en el experimento (se usó un medidor de luz UV que detectaba qué zonas de la piel adoptaban este color). En el trabajo también se describe el papel del color en los enfrentamientos entre machos. Si un macho se enfrenta a otro, ambos comienzan a mostrar sus colores más llamativos, hasta que uno descubre que el otro ganará y cambia a un color más oscuro, que significa sumisión. Los investigadores también observaron cómo los camaleones cambian los colores cuando se enfrentan a un depredador al mostrarles un modelo de pájaro o serpiente, quizá para desconcertarlos.
Algunos cefalópodos - pulpos, calamares y sepias- son maestros en el arte de cambiar de color para camuflarse, amenazar o advertir a los posibles predadores. Muchos de ellos tienen la piel recubierta de unas células -cromatóforos- que contienen un pigmento especial. Mediante el control dinámico del tamaño de dichas células, el animal puede cambiar de color rápidamente e incluso crear patrones de color cambiantes. Los cromatóforos están conectados con el sistema nervioso (muy complejo para tratarse de invertebrados, por lo que quizá su comunicación visual sea muy rica) y su tamaño está controlado por contracciones musculares. Los cefalópodos tienen una visión extremadamente desarrollada. Muchos de ellos, especialmente los de las profundidades, poseen también en su piel células emisoras de luz, con lo que la variedad de usos y de posibilidades para la comunicación aumenta. Los cefalópodos pueden camuflarse perfectamente creando patrones de color muy parecidos a los del fondo marino circundante. Los cambios de color también ocurren cuando el animal se siente amenazado.
Los cambios de diseño en la piel también son usados ampliamente en la reproducción, estableciéndose vivaces diálogos entre machos y entre machos y hembras por medio de rápidos cambios de patrones cromáticos. A ciertos calamares les gusta la intimidad para su cortejo: se puede observar un macho y una hembra que nadan en paralelo, conversando con los lados de sus cuerpos que miran al otro, mientras que los lados externos permanecen en blanco. Cuando el macho se vuelve rayado, está solicitando el apareamiento, que la hembra puede denegar volviéndose enteramente blanca.

Otros Reportajes:
El Cantábrico destruye icnitas de dinosaurios… pero también las descubre »
Los más comentados:
Evolución humana: El cerebro (18)
Regeneración de las células: La médula espinal (9)
Evolución humana: La importancia de la dieta (8)
Postura erguida: ¿Por qué la adoptamos? (8)
Los Cloroplastos: Intrusos primitivos (7)



Estás en:


