Ahora está a punto de escribirse lo que puede ser un nuevo capítulo en su vida: su castración.
Y es que un grupo de defensa de los derechos de los animales en Alemania se ha puesto en el ojo del huracán por decir que Knut, un oso polar que se encuentra en el Zoo de Berlín, debería ser castrado porque es pariente Giovanna, la osa con la que convive y podría aparearse. Ambos son nietos del mismo abuelo, lo que podría conllevar, según la asociación, el riesgo de que sus crías sufran depresión.
Tal ’sugerencia’ ha provocado una gran respuesta por parte de los fans del popular inquilino del zoo de Berlín: según afrima el propio responsable de la asociación, una vez publicada en los medios, recibió muchas llamadas, incluyendo a un hombre que dijo que debería castrarse a sí mismo primero, aunque parece ser que la mayoría de las personas se calmaron tras escuchar los argumentos de la asociación.
Por su parte, los funcionarios del zoológico han dicho en reiteradas ocasiones que la estancia de Giovanna en Berlín sólo es temporal, y que regresará a Munich en el verano boreal. Teniendo eso en cuenta desde un principio ¿no se están sacando las cosas de quicio sin motivo alguno? ¿Alguien puede decirme en qué momento se perdió el norte en esta historia?
Entendiería que se pidiera separarlos cuanto antes para evitar malos mayores, pero ¿Castrar al animal? ¿por qué?
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